| Alguna vez llegué a pensar que la vida era difícil a los 15 años. Al mismo tiempo que tenía sed de experimentarlo todo, una sensación de incertidumbre me invadía cuando disponía del tiempo suficiente para pensar. El débil hilo que unía mis sueños con el fracaso me parecía siniestro por lo que a ratos dejaba de soñar y en otros momentos eliminaba el concepto de fracasar de raíz. Como una eyaculación precoz, me anticipaba al placer y a la frustración. Mi padre que, de vez en cuando, se sentía consumido por el sistema, me hablaba de esta gran rueda en la que el ya estaba atrapado y en la que el no quería verme y yo, mientras más trataba de entender el concepto, parecía ser que más me confundía. Alguna vez pensé también que a medida que fuera logrando metas iría encontrando la felicidad, como si la felicidad fuera algo tangible y eterno, algo de lo que se puede ser dueño. Visualicé mi vida a los 20, 25, 30 y así hasta la vejez. Inocentemente pensé que a los 25 habría alcanzado la mayoría de mis metas y que a los 30 tendría una gran parte de mis conflictos solucionados. Ha sido arduo y ácido asumir que no ha sido así y más difícil aún es darse cuenta de que la cima de la montaña no existe, que la felicidad es momentanea y que los sueños se esfuman y transforman al final de cada etapa. Cuando escucho al resto de la gente decir que son felices no les creo, y cuando observo a aquellos que no dicen nada al respecto me pregunto si ellos se questionan la vida como yo o quizás lo evitan por lo doloroso que esto resulta. Tal vez es posible vivir el presente sin mirar hacia atrás ni hacia adelante, como en una burbuja que se deja llevar por corrientes tibias gobernadas por la espontaneadad. Tal vez es mejor ser ciego que tuerto. Al llegar a los 30 años sentía que no me pertenecía. En alguna parte del camino me perdí entre las sombras de una nefasta ciudad y, torpemente, me escondí en sus callejones. Allí los cuervos me robaron mi sonrisa y no me quedó más que alimentarme de tripas ajenas. Por las cunetas veía mi sangre arrastrándose inútilmente hasta dejar una huella oscura en el pavimento. Mi respiración había perdido sentido y mi cuerpo se derretía frente al espejo que me esperaba en cada esquina. Llegué a desconocer qué era lo que me satisfacía por lo que mis pasos caminaban hacia senderos falsos. Me dejé engañar por sistemas materialistas que enardecían mi ansiedad y nublaban las virtudes de la simplicidad. Agoté las expectativas de terceros y, como si fuera poco, desconocí mi nombre por completo. Después de afiebradas noches desperté a orillas de una playa y entre roqueríos sombríos. Desde lejos escuchaba las lamentaciones de mis amigos, de mi familia, de mi padre. Parecía ser que todos habían sido atrapados por la rueda. Parecía ser que todos se habían perdido en alguna pesadilla o irrealizado sueño. Al mismo tiempo que me iba incorporando comencé a escuchar la voz de mi hija por lo que fui evadiendo las lamentaciones y comencé a arrancar de las sombras y de las mentirosas utopías acerca de la vida. Reconocí que los caminos son elaborados mediantes interminables luchas, las cuales son válidas en todo momento y en cada tropiezo. De otro modo, dejarás que el engaño se apodere de tus esfuerzos y debilite tus sienes hasta estrecharlas contra el endurecido cemento. Lo interesante sería asumir que lo que buscamos tal vez coexista con la imposibilidad de encontrarlo para así mantenernos vivos e incansables. Lo sorprendente sería darse cuenta de que el sacrificio fue más excitante que el resultado y que el resultado no tiene final. Ahora que observo la sublime sonrisa de mi hija me he dado cuenta que dejé de vivir para mi hace mucho tiempo ya y tal vez tengo la esperanza de que ella encuentre mejores respuestas de las que yo le pueda ofrecer. |
Sunday, June 25, 2006
Rueda
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5 comments:
Abismante, profundo, sutil. Ya me hare un blog,
Lucas
Abismante, profundo, sutil. Ya me hare un blog,
Lucas
aunque apresurada en su afan,merece mi mejor critica a esta innovadora forma de lenguaje.Ya veremos como se perfila e introduce un formato nuevo pero universal entre las nuevas generaciones,el futuro lector ciber te espera tal como lo veo con vehemencia.Solo espero derrames poesía , amistad ,e interes por lo perdido ; que es la lectura. su papa.
hoy que llego a los 30 16/08/ , fui traduciendo mi vida en tus palabras, talvez la cumbre montaña no necesita ser alcanzada
siento que ya pase la midlife crisis and i have my small victory.
incriblemente son canciones de faith no more.
Pe
A los 32 veo que nada se cumplió segun lo planeado. Pero me doy cuenta de cosas que nunca pense o planifique, muertos que no debian morir y nacimientos de gente mejor de lo que pense.
La vida la tomo como venga y la felicidad es momentanea, pero existe, y a veces vale pasar tantas cosas para ver una flor que se deshoja momentos despues de florecer.
Al menos la vi.
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