Nada de engaños ni evasivas. Los cuestionamientos sin destino son agotadores y las palabras recargadas pierden su capacidad ilusoria. Es por eso que abandono las conversaciones pendientes para sumergirme en incomprensibles hermetismos. Después de todo es mucho más satisfactorio que someterse a la mentira, aunque resulte complicado e inconcluso. Del mismo modo y con el mismo gusto por el abandono a las notas graves caminé entre un mar de gente que me parecía perdida entre trenes y calles mecanizadas. Mirar la ciudad 7 años más tarde desde otra perspectiva que no fuera la del estudiante puede llegar a ser chocante. Ahora parecía estar consciente y con una mirada más aterrizada, aunque no puedo negar que añoro esos días en los que lo aterrizado era un tema desconocido entre mis aspiraciones. Ahora cada rostro me parecía entristecido, agotado y con un dejo de conformismo mundano que llega a dar miedo. Parecía ser que cada uno de esos rostros se había entregado a su realidad como víctimas de violaciones simultáneas y tenían un caminar pesado el que a su vez trataba de cruzar un inextricable pantano. En ese mismo momento traté de encontrar la sensualidad y el misterio que alguna vez descubrí bajo los mismos espacios, pero mi vista solo pudo detenerse en aquellas expresiones sometidas al abandono mientras que mi olfato se saturaba con pesados aromas. Llegué a un punto el que literalmente ya no podía respirar ni llegar a ningún lado. Quedé inmóvil entre la masa humana y no tuve otra opción más que la de seguir pensando, entonces pensé en la historia de cada uno de ellos. Me imaginé cosas tales como si la mujer que estaba a mi lado de chaqueta y falda azul, muy bien peinada, zapatos negros con un taco bajo, quizas algo anticuado pero los mejores que tenía por cierto, y maquillaje recargado en los labios fuera a encontrarse con su amante y a medida que pasaba el tiempo los nervios se apoderaban de ella y tal vez llegue tarde y al llegar al punto de encuentro su amante se haya marchado, entonces todo el tiempo que utilizó en hermosearse y todo el tiempo que sintió su cuerpo tiritar fue en vano. Así como tal vez una mujer cuarentona que trataba de adelantarme frustradamente iba en busca de un examen médico que podría ser fatal, por lo que cualquier retraso enardecería su angustia y paralizaría su capacidad de asimilación. A su vez, el hombre que etaba detrás parecía un obrero exhausto que solo buscaba el descanso, reírse con un programa de humor simple y comer un plato contundente de comida casera.
Y pensar que acostumbraba recorrer la ciudad en busca de nuevos rincones y experiencias singulares sin percatarme de aquel entorno, solo poniendo atención a mis instintos, tratando de saciar mi sed día a día, segundo a segundo, por sobre techos de edificios viejos, bajo madrugadas de excesivo sudor y entremedio de alientos saturados de vitalidad, ansiosos por lo desconocido, expectantes a los cambios, emancipados en anaranjados ocasos y gobernados por las infinitas posibilidades de mente y cuerpo...Tras mi retina se encuentran aquellos mundos de trenes antiguos cuyos vagones acogían cualquier locura y pensamiento, y debajo de mi piel se encuentran esos lugares y momentos en los que se instala mi más preciada insanidad.
1 comment:
Devastadora realidad amiga ,
por que a mi madre la veo cansada de trabajar por mi hermano y por mi......
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